viernes, 16 de marzo de 2007

Personas ante todo

Antes que mujeres, profesionales, madres, amigas, amantes o esposas somos personas. ¿Por qué digo esto? Leyendo hoy el periodico delante de un café me detengo a leer un artículo que dice: "Las madres ven en sus hijos un obstáculo a su profesión". Parece mentira, que tengan que recurrir a una estadística para denunciar esto, aunque la forma de expresión para mi no es la más correcta, estoy de acuerdo. Por un lado el hecho de ser madre debe de ser la experiencia por excelencia, pero hoy tenemos en cuenta que para poder tener un hijo tenemos que poder comer, pagar la hipoteca/alquiler, los recibos, el coche, seguros, etc... Si cogemos el lápiz y los dos sueldos de una pareja normal faltan ceros para poder llegar a fin de mes. Y aunque uno de los dos sueldos fuera muy alto para poder permitirte cuidar a tu familia, está el factor profesional. Toda una vida de formación, sacrifios y trabajos basura... Cuando llegas a estar en una posición respetable lo que más deseas es protegerla con uñas y dientes porque te ha costado tanto estar ahí que el tener un hijo es así como una decisión que prefieres postponer hasta que la naturaleza te lo permita.


La influencia que tiene todo esto en los niños es tremenda y entendible. Las madres trabajadoras o supermujeres tienen que vestir, bañar, jugar, estudiar, educar, leer, dar de comer, enseñar, hacer dormir, etc... a sus hijos ó lo que quiere decir ser incansables e invencibles. Lo normal es que después del trabajo las fuerzas menguen y la madre no pueda o quiera hacer la mitad de las cosas. Pero no hay problema, porque para eso está nuestra amiga la televisión que les hace las veces de nanny improvisada.

En fin todo este tema me pone un poco los pelos de punta. La sociedad dice que la natalidad baja a pasos agigantados. El resumen es: Cada vez menos niños y estos cada vez peor educados.

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