martes, 10 de abril de 2007

Elogio de la mujer brava

Bravo este artículo de Héctor Abad de semana.com
Estoy de acuerdo... Leédlo, por fin leo algo coherente, coño!!!
A los hombres machistas, que somos como el 96 por ciento de la población masculina, nos molestan las mujeres de carácter áspero, duro, decidido. Tenemos palabras denigrantes para designarlas: arpías, brujas, viejas, traumadas, solteronas, amargadas, marimachas, etc. En realidad, les tenemos miedo y no vemos la hora de hacerles pagar muy caro su desafío al poder masculino que hasta hace poco habíamos detentado sin cuestionamientos.
A esos machistas incorregibles que somos, machistas ancestrales por cultura y por herencia, nos molestan instintivamente esas fieras que en vez de someterse a nuestra voluntad, atacan y se defienden.

La hembra con la que soñamos, un sueño moldeado por siglos de prepotencia y por genes de bestias (todavía infrahumanos), consiste en una pareja joven y mansa, dulce y sumisa, siempre con una sonrisa de condescendencia en la boca. Una mujer bonita que no discuta, que sea simpática y diga frases amables, que jamás reclame, que abra la boca solamente para ser correcta, elogiar nuestros actos y celebrarnos bobadas. Que use las manos para la caricia, para tener la casa impecable, hacer buenos platos, servir bien los tragos y acomodar las flores en floreros. Este ideal, que las revistas de moda nos confirman, puede identificarse con una especie de modelito de las que salen por televisión, al final de los noticieros, siempre a un milímetro de quedar en bola, con curvas increíbles (te mandan besos y abrazos, aunque no te conozcan), siempre a tu entera disposición, en apariencia como si nos dijeran "no más usted me avisa y yo le abro las piernas", siempre como dispuestas a un vertiginoso desahogo de líquidos seminales, entre gritos ridículos del hombre (no de ellas, que requieren más tiempo y se quedan a medias).

A los machistas jóvenes y viejos nos ponen en jaque estas nuevas mujeres, las mujeres de verdad, las que no se someten y protestan y por eso seguimos soñando, más bien, con jovencitas perfectas que lo den fácil y no pongan problema. Porque estas mujeres nuevas exigen, piden, dan, se meten, regañan, contradicen, hablan y sólo se desnudan si les da la gana. Estas mujeres nuevas no se dejan dar órdenes, ni podemos dejarlas plantadas, o tiradas, o arrinconadas, en silencio y de ser posible en roles subordinados y en puestos subalternos. Las mujeres nuevas estudian más, saben más, tienen más disciplina, más iniciativa y quizá por eso mismo les queda más difícil conseguir pareja, pues todos los machistas les tememos.

Pero estas nuevas mujeres, si uno logra amarrar y poner bajo control al burro machista que llevamos dentro, son las mejores parejas. Ni siquiera tenemos que mantenerlas, pues ellas no lo permitirían porque saben que ese fue siempre el origen de nuestro dominio. Ellas ya no se dejan mantener, que es otra manera de comprarlas, porque saben que ahí -y en la fuerza bruta- ha radicado el poder de nosotros los machos durante milenios. Si las llegamos a conocer, si logramos soportar que nos corrijan, que nos refuten las ideas, nos señalen los errores que no queremos ver y nos desinflen la vanidad a punta de alfileres, nos daremos cuenta de que esa nueva paridad es agradable, porque vuelve posible una relación entre iguales, en la que nadie manda ni es mandado. Como trabajan tanto como nosotros (o más) entonces ellas también se declaran hartas por la noche y de mal humor, y lo más grave, sin ganas de cocinar. Al principio nos dará rabia, ya no las veremos tan buenas y abnegadas como nuestras santas madres, pero son mejores, precisamente porque son menos santas (las santas santifican) y tienen todo el derecho de no serlo.

Envejecen, como nosotros, y ya no tienen piel ni senos de veinteañeras (mirémonos el pecho también nosotros y los pies, las mejillas, los poquísimos pelos), las hormonas les dan ciclos de euforia y mal genio, pero son sabias para vivir y para amar y si alguna vez en la vida se necesita un consejo sensato (se necesita siempre, a diario), o una estrategia útil en el trabajo, o una maniobra acertada para ser más felices, ellas te lo darán, no las peladitas de piel y tetas perfectas, aunque estas sean la delicia con la que soñamos, un sueño que cuando se realiza ya ni sabemos qué hacer con todo eso.

Los varones machistas, somos animalitos todavía y es inútil pedir que dejemos de mirar a las muchachitas perfectas. Los ojos se nos van tras ellas, tras las curvas, porque llevamos por dentro un programa tozudo que hacia allá nos impulsa, como autómatas. Pero si logramos usar también esa herencia reciente, el córtex cerebral, si somos más sensatos y racionales, si nos volvemos más humanos y menos primitivos, nos daremos cuenta de que esas mujeres nuevas, esas mujeres bravas que exigen, trabajan, producen, joden y protestan, son las más desafiantes y por eso mismo las más estimulantes, las más entretenidas, las únicas con quienes se puede establecer una relación duradera, porque está basada en algo más que en abracitos y besos, o en coitos precipitados seguidos de tristeza. Esas mujeres nos dan ideas, amistad, pasiones y curiosidad por lo que vale la pena, sed de vida larga y de conocimiento.

Vamos hombres, por esas mujeres bravas!!!!!!!!!!!!!

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Buf. Pues no me siento identificado con el artículo. Debo ser de ese 4% de la población masculina del que habla al principio (ah, la estadística... ¿de dónde la habrá sacado, por cierto?). Tal vez él, Abad, sí sea del otro 96% y pueda hablar en plural (nosotros, tenemos, soñamos). Tal vez él sueñe con ese modelo bonito que no discuta, que sea amita de casa y bien mona. Yo no. Desde luego. Y debo ser afortunado porque conozco bastantes hombres que tampoco. A ver si el 4% vamos a estar todos juntitos... o tal vez sea algo más de un mísero 4%, quién sabe.

Supongo que lo que me pasa es que no me gustan las mujeres de carácter áspero y duro. En realidad tampoco me gustan los hombres así. Supongo que me da rabia un artículo que no haga más que decir "Ellas, Ellas, Ellas" alejando a todo un género de mí, son "los otros", diferentes, distintas... son humanas, y punto, me niego a trazar una línea divisoria. Más leo sobre "cómo son las mujeres", las nuevas, las de antes... y más machista me parece el texto. Antes machista por degradación. Ahora machista por sublimación. Marquemos la diferencia, claro que sí.

Pues me temo que mi "feminismo" pasa por ignorar cualquier cosa que hable de "ellas" y "nosotros". O todos somos nosotros... o no somos nadie.

Sin acritud, ¿eh? :-)

MVP dijo...

Sabes? Llevas razón... Siempre estoy marcando la diferencia entre hombres y mujeres... No se por que en realidad pero no hago más que portarme genial y me dan medicina amarga al cambio...

En fin intentaré poner algo que nos anime a todos un poco. Eres cañero. Un beso.

· · Yhebra · · dijo...

Últimamente tengo la sensación de que las personas se dividen, más que en hombres y mujeres, en estos dos grupos: los que ven la vida como una guerra entre sexos (y participan de ella) y los que no. Lo bueno de quedarte en el segundo bando es que vives más tranquilo, más confiado, más a gusto. Me niego a relacionarme con nadie ante quien tenga que demostrar nada que no sea cariño. Nena, no busques hombres ni mujeres: busca la persona que hay detrás.

Un besote, guapa.

(¿Esto no lo he dicho ya antes por aquí? Bo)

Anónimo dijo...

Estoy con fanshame, lo siento... la verdadera igualdad pasa por no hacer distinciones hacia ningun lado. Somos Personas...que mas da genero o color de piel? las mujeres qu estan todo el rato "eres un machista" "yo defiendo lo mio y ya", feministas en definitiva no hacen mas que autodiscriminarse (al igual que los gays que ya te prejuzcan como que no los vas a aceptar solo pro ser hetero)...

Aparte de todo... no me parece que el articulo tenga razon. Lo único que hace falta para convivir en pareja es el respeto mutuo no protestar mas o menos o ser contestataria. Todo se basa en hayar el equilibrio poniendo AMBAS partes un poco de voluntad. Lo que pasa es que es mas comodo quedarse en el sofa(como pìensan algunos hombres) y no hacer la cena... eso es falta de respeto lo haga hombre o mujer. Si amas a la persona con la que estas procuras buscar el equilibrio y respetar en todo momento.

Siento el royo... ya tienes el comentario que pediste

Anónimo dijo...

Vaya coñazo de artículo!! Como si hubiera descubierto la pólvora. No hace falta recordar que a la gran mayoria de españolitos de hoy en dia le gustan las tias con carácter a la hora de mantener una relacion seria. No se que edad tendra el pavo este, pero eso podria ser hace 30 años, no hoy. Je, y la estadística esa sacada de la chistera, seguramente la habran hecho en Springfield... Por otro lado ese uso abusivo de las generalizaciones sobre los tios, mas propio del consultorio psicológico de la penúltima pagina del Cosmopolitan, es desternillante, va de topico en topico.

Creo que este hombre está un poco alejado de los usos y costumbre actuales. O eso o es que le va el SMBD (Sado-Masoquismo, Bondage, Dominación), de ahí la reiteración de que le van las mujeres cañeras (que le den caña), que es lo viene a decir en todo el articulo, a pesar de esa aparente inclusión en el 96 % de machistas recalcitrantes.

Evidentemente no se que de malo puede haber que alguien que no busca una relacion seria se fije en una mujer con gran atractivo fisico y poco mas. Igual hacen ellas; conozco a mogollon de tias que lo unico que le interesan son tios buenos (a ser posible con pelas y poco inteligentes).

Es mas, vete con el rollito ese tan manido y te aseguro que mas de una directamente te va a considerar gay, con lo cual voy a otra cosa que muchas no quieren ver; las principales artífices de la reproducción de modos y conductas machistas hoy en dia son las mujeres.

Y ahora lo que me haría mas gracia es que me acusarais a mi de machismo... señal de que el ser cañero al parecer solo esta reservado ahora para ellas...

Particularmente estoy con fanshawe; no me gustan las tias ni los tios de caracter aspero y duro.

Un besito, Marta.